Having fun in Aruba

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28 jul 2010

Te Confieso

Confieso que me gusta tu cuerpo. Si, me gusta, aunque la verdad sea dicha, parece más una caricatura de show norteamericano que una fantasía hecha humana.

Confieso que me hace reír más tu caminar trastabillante que tus miles de intentos, fallidos por cierto, de reclamar mis sonrisas por cuenta de comentarios interligentes.

Confieso que tu visión del mundo es una de las mejores fábulas para niños que he podido escuchar. Confieso que me gusta, que me asusta y que, a final de cuentas, me convence de tu incapacidad para comprender el mundo real.

Confieso que me encantan tus besos y tus caricias, completas autoridades de placer y hermosas tendendencias al auto engaño. Reconozco que me derrito contigo, reconozco que cada vez que me tocas es un paso más cerca de un orgasmo pero más lejos de la verdad.

Confieso que tus ojos son las luces que guían mis sueños, sino más bien las piedras que irreumpen y alargan mi camino. Confieso que pocas veces has mirado lo que te ofezco; la mayoría del tiempo, ni siquiera, me has contemplado.

COnfieso que me une a ti más tu poca cordura que tu placer; que tus incoherencias son más hermosas que delicadas, pues de su ingenuidad deriva su más grande tentación y peligro.

Confieso que me entristecen tus tristezas, pero me agobian tus miedos. Reconozco que siento más repudio de mi misma al intentar comprenderte.

Confieso que no quiero perderte, más reconozco que no quiero perderme.

27 jul 2010

Eres

No son tus miedos. Ni tus sueños, ni tus deseos. No es el tiempo, el clima, la economía o el gobierno. Eres tú mismo. Tu incapacidad de responder por lo que eres y serás. Porque lo que quieres ser siempre se queda en el quizás. Vive con eso. Tu mismo eres el culpable de tu deceso. No es el número de posibilidades es lo ínfimo de tu lucha. No son las lágrimas las que te impiden ver, es tu propio ego que le aterra el tener que enfrentarse a lo que posiblemente lo obligue a caer. La esperanza la sitúas en el lugar que le corresponde la balanza de tus actos. Esperas que todo cambie, pero jamás cambias tú. Quieres ser el rey del mundo, más no alcanzas ni a ser el plebeyo de tus actos. Tus palabras son una constante divagación en contravía a lo que denominas tu razón de ser. Vas caminando, cayendo, arrastrándote. No hablas, te quejas. No vives, respiras. No haces, esperas. No logras, te lo prestan.Eres un especialista para engañar al mundo, pero reflejas tu déficit en convencerlo. Eres la esperanza de aquellos que dan todo por dar y reciben nada por mediocridad. Eres la medida exacta para desvalorar lo existente y desentrañar el pasado. Eres el camino inequívoco que llevo mis sueños a lo olvidado. Eres la razón que carece de justificación, pues más fuerte son tus pasos que tus palabras, pero más débil es tu esencia que el complejo camino que reniegas y a la vez, extrañas. Eres el remedo de tus ideas, más tu mentira es la copia de tus ideas. Simulas mentir, logras tergiversar; siempre pretendes figurar, nunca logras triunfar.